Tristemente, después de cinco años de crisis, esta es la es la verdadera situación del mercado inmobiliario.
En estos safaris, en vez de jirafas o cebras, lo que se ve son otras especies, artísticas, pero igual de asilvestradas y volátiles: las que conforman el arte urbano que toma por salas de museo las calles de la ciudad: de la simple pintada a la instalación efímera, pasando por el póster, la intervención en señales, la subversión de rótulos institucionales o los cambiazos en las placas que nombran las calles. El único límite, como suele decirse, es la imaginación, porque lo que es la ley (este tipo de intervenciones están tipificadas como ilegales) no suele ser muy tomada en cuenta por el arte de las aceras. Para dar a conocer este patrimonio, hace unas semanas que han comenzado a celebrarse los Safaris Urbanos, organizados por el colectivo Madrid Street Art Project.
No sólo en América o Europa, también en otras partes del mundo podemos ver ejemplos de casas que se construyen reutilizando contenedores marítimos. El edificio de hoy ha sido llevado a cabo en Malasia, empleando 6 de estos contenedores, se trata de una vivienda de 237m2 con un diseño inteligente que se adapta muy bien al sitio.
A la reducción de huella de carbono que supone el empleo de estos contenedores como estructura base, hay que unir la captación de aguas pluviales, un eficaz uso del agua que incluye reciclado de aguas grises e inodoros de doble descarga, gran aprovechamiento de la iluminación natural y el empleo de materiales verdes en sus acabados.