Sácale una habitación más a tu piso!!

La Casa Mochila creada por Stefan Eberstadt es una nueva forma de ampliar tu espacio vital y… digamos que se encuentra entre el arte y la arquitectura. Se trata de un espacio iluminado a caballo entre un andamio y una escultura minimalista. Es tan «movil» como una «mochila» (de ahí su nombre), esta mini-habitación está destinada a ser una segunda sala que puede ser suspendida de la fachada de cualquier edificio residencial.

El cubo es un espacio vacío, libre de connotaciones y abierto a las necesidades del usuario. Aunque se está dentro de un ambiente privado, uno tiene la impresión de flotar fuera de los confines de la vivienda por encima del espacio público. Dispone de varias aberturas en el interior para vivir con luz natural directa. Existen varias partes de las paredes que se despliegan, con la ayuda de imanes escondidos, en una mesa de trabajo, estanterías o en una plataforma para leer o dormir. La Casa Mochila está suspendida de cables de acero que están anclados al techo o a la fachada del edificio y la caja contenedora es de acero soldado, con un chapado de abedul por el interior. El revestimiento exterior es también de madera contrachapada esta vez especial para uso en exteriores.

Eso si, esto es muy bonito en Estados Unidos donde la ley edificatoria es mucho más permisiva, sobre todo teniendo en cuenta que esto realmente se trata más de una escultura que de una solución permanente. Habría que ves que dicen los Ayuntamientos de por aquí…

¿Es la ironía un recurso de arquitectura?

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Esta obra en construcción, del arquitecto Manuel Ocaña, plantea una pregunta interesante:
¿es la ironía un recurso de arquitectura?

A continuación, las imágenes enviadas por la oficina, y al final, los comentarios de ustedes, nuestros agudos lectores.

OCAÑA DE ESPAÑA.
O cuando el figurativismo duele

El proyecto es una performace ultrarrealista sobre el mercado inmobiliario, en formato de encargo de 53 viviendas entre medianeras, con altura B+3.
Sucumbimos a los incuestionables deseos de un creativo promotor privado de construir un edificio conquense por fuera y muy moderno por dentro. Se le planteó construir el edificio como una réplica de las casas colgantes de Cuenca. Las dos primeras plantas serían la roca (construida con técnicas de tematización como las ejecutadas en Port Aventura) y las dos últimas, unas casas costumbristas apoyadas en ella, rematadas con cubiertas de lona con serigrafía de tejas árabes.  El conjunto es el edificio residencial Ocaña de España.
En el proyecto convergen realidades entrecruzadas que van desde las fosas abisales de la cultura popular al Realismo Operatorio de Bourriaud. Y tiene mucho de actitud osada y crítica que incita a la reflexión, y no solo sobre arquitectura. Invita a reflexionar sobre el exceso de repertorio arquitectónico, el vértigo de la inversión inmobliaria, la influencia de los medios y, además,  manifiesta la amenaza omnipresente del fin del capitalismo que conocemos. También navega por los océanos del Fake. Es como el fosil de Hello Kitty, o un Mickey Mouse.
Es decir Las Casas Colgantes de Cuenca y nuestro edificio tienen la misma imagen aunque no comparten significados.
Todo esto es Ocaña de España.

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Vía: Plataformaarquitectura

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